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Genia Global Energy desarrolla soluciones de biogás

Plantas pequeñas y modulares tecnología conocida como Smallbiogas para el autoconsumo energético

 

El biogás se produce a partir de la fermentación de la biomasa en ausencia de oxígeno o digestión anaeróbica. Esta digestión se produce en cuatro etapas consecutivas. En cada una de ellas intervienen diferentes tipos de bacterias en la degradación del sustrato.

 

Hoy en día existe tecnología que permite disponer de un solo biodigestor con alimentación en continuo, como la que utiliza Genia Global Energy en sus plantas de Smallbiogas.

 

 

El proceso completo de la producción de gas suele tener una duración de un mes. Como los biodigestores se pueden ubicar en la propia granja, se reducen los costes derivados del transporte y gestión de los desechos.

 

En la primera fase del proceso, de hidrólisis, los grandes polímeros orgánicos como carbohidratos, grasas y proteínas se dividen en componentes más pequeños como simples azúcares, aminoácidos, ácidos grasos y agua.

 

La siguiente división de los componentes es la acidogénesis, donde el digestato se convierte en ácidos grasos de cadena corta, alcoholes, CO2, hidrógeno y amoniaco.

 

En la tercera fase o acetogénesis se forman los ácidos orgánicos.

 

Por último tiene lugar la metanogénesis, en la que se forma el metano (biogás). El contenido de metano puede variar entre un 50% y un 75% en función del sustrato utilizado. Además de metano se producen CO2 y pequeñas proporciones de otros gases.

 

Para hacer posible algunas reacciones es necesaria la asociación sintrófica entre bacterias acetogénicas y metanogénicas, creando agregados de bacterias de estas diferentes poblaciones.

 

En general, la velocidad del proceso está limitada por la velocidad de la etapa más lenta, la cual depende de la composición de cada residuo. Para sustratos solubles, la fase limitante acostumbra a ser la metanogénesis, y para aumentar la velocidad la estrategia consiste en adoptar diseños que permitan una elevada concentración de micro organismos acetogénicos y metanogénicos en el reactor.

 

El proceso reacciona sensiblemente a los cambios (input, pH, etc.) y ciertas inhibiciones pueden alterarlo fácilmente (desinfectantes, oxígeno, sulfuro, metales pesados, concentraciones demasiado altas de ácidos). Por lo tanto, la temperatura del fermentador debe mantenerse dentro de un intervalo determinado con el fin de evitar la muerte de la bacteria.

 

Como resultado de la biodigestión se obtienen 2 productos. Por un lado gas metano de una fuente sostenible que puede usarse para alimentar un motor PCCE (sistema para producir calor y energía eléctrica). Como el metano tiene un potencial de calentamiento global 21 veces mayor que el CO2 que se produce en la combustión en el PCCE, estaremos contribuyendo a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, pero sobre todo, estaremos ahorrando mucho dinero en la factura energética de la granja, pudiendo llegar al autoabastecimiento.

 

Por otro lado el digestato que resulta, alrededor de un 60% de volumen de biomasa introducido, se divide en abono líquido y compost de alta calidad, fitosanitariamente seguros y con el nitrato en una composición mucho más fácil de absorber por las plantas, por lo que se reduce su concentración en suelos y mejora la capacidad de fertilización, al tiempo que puede almacenarse sin emisiones a la atmósfera, sin malos olores y sin moscas.