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La comodidad en tu trabajo

Si algo tengo yo claro es que no se puede estar trabajando como un auténtico esclavo, es verdad que no vamos a estar como en casa, pero cuando de verdad existen los medios para hacerlo un poquito más ameno no hay que dejar perder la oportunidad que se nos presenta. No en todos los trabajos es posible porque por ejemplo un albañil por mucho que quiera estar cómodo el hombre le resulta imposible, el hecho de tener que hacer pasta y poner ladrillos ya es lo suficientemente incomodo como para buscar la forma de no estarlo. Cuando yo hablo de esta comodidad en el trabajo me refiero a la que podemos conseguir en una oficina, seguro que estamos acostumbrados a ver a los que trabajan en una de ellas recostados en sus sillas, y pensamos ¡pero qué bien vive esta gente! En parte igual no les falta razón, pero hay que saber desde el principio la forma de trabajar de estas personas para poder opinar con conocimiento de causa.

En primer lugar, lo que tenemos que tener claro es que un trabajo de este tipo no es tan cómodo como nos pueda parecer, sobre todo cuando el mobiliario no acompaña demasiado, es decir cuando las sillas son de tan mala calidad que te hacen estar yendo al fisioterapeuta por un montón de tiempo. Las malas posturas hacen que haya mucha gente a la que le duela la espalda, mucha gente que llega a su casa casi sin poder moverse porque lo que utiliza para supuestamente estar cómodo no sirve de nada. Es por ello tan importante que en una empresa se mire por el bienestar de sus empleados que conservarlos asumiendo la responsabilidad y haciendo lo posible porque esa comodidad sea efectiva, restaría en un gran porcentaje a toda la gente que se da de baja.

Y es que la cosa no es tan complicada hoy en día de manera online del mismo distribuidor que nos administra el material de oficina se pueden conseguir muchos artilugios que ayudan a que todo sea mucho más fácil, con tan solo visitar el website podemos ver todas las opciones que hay. Así que si no quieres seguir destrozándote la espalda y tu jefe no hace nada por remediarlo, es mejor que seas tú quien pongas pies en polvorosa y acabes haciendo lo que deberías haber hecho desde el principio.